Luz Varela

Miguel Castaño

Cuando en los últimos años del siglo XX, en medio de la campaña electoral que llevó a Chávez al poder, alguien advertía que nos iba a pasar lo mismo que en Cuba, nos partíamos de la risa. Respondíamos que en Venezuela había un Estado democrático con tradición, que las instituciones tenían fallas pero funcionaban y que los venezolanos acostumbrados a vivir en libertad nunca nos dejaríamos arrebatar la democracia. ¡Ja! Llegó el comandante eterno, pidió cambiar la constitución para poder eliminar la prohibición de reelección inmediata y nos dejamos. Desde entonces el comandante se eternizó en el poder (sigue vivo en las apetencias de poder de los enchufados), guiando paso a paso el desplome de la institucionalidad hasta que se declare abiertamente el golpe de Estado. Cuando este llegue igual la gente que sigue a Podemos dirá que eso no va a pasar en España. Cuando pase, algunos todavía dirán que, bueno,está justificado,que si la oligarquía, la corrupción, los pobres, los ricos. Cualquier cosa es suficiente pretexto para quien quiere destruir las instituciones para eternizarse en el poder

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